Decir que no, empodera (¿sabes cómo?)

Savia Amiga - Decir que no empodera

¿Sabes decir que no a los demás? ¿Te apetece todo lo que te proponen? ¿Te sale de corazón hacer todos esos favores? ¿Son compromisos y te los tomas como tal?

Estoy segura, segurísima, que al menos has contestado NO a la mitad o a todas las preguntas.

Curioso, que aquí y ahora hayas sido capaz de encadenar al menos 3 noes seguidos y en menos de 10 segundos.

Reconocerlo seguro que te ha sentado bien. ¡Bravo! ¡Primer paso hecho!

El problema de no saber decir que no, es que decir que sí no te hace bien, hay algo dentro de ti reticente, tienes una sensación de rechazo y al final terminas haciéndolo sin ganas o forzado.

¡Bienvenid@! Nos pasa a muchos y constantemente.

Y el motivo fundamental es porque queremos agradar, o más bien, no defraudar, y anteponemos los deseos de los demás a los nuestros, aun cuando a veces, las otras personas ni siquiera son de nuestro círculo cercano de familia o amigos.

Y te digo ya, tu eres la persona más importante de tu vida, y tu bienestar el “primero” que ha de importarte, básicamente porque si tu estás bien, todo lo que te rodea y quieres estará bien.

Volviendo al tema del NO, y la importancia de aprender a gestionarlo y decir que no.

Ya sabemos, o pensamos, o presuponemos; que si nos atrevemos a decir que no a alguien, se va a enfadar o sentir defraudado. Es posible, pero no tiene y no debe ser así. Porque la persona que te hace una propuesta o te pide un favor, ya cuenta con el no, como siempre se ha dicho y si te lo pregunta, es porque la respuesta está en ti y no ha de darse por hecha.

¿Te quedas con mis hijos esta tarde?, ¿Me prestas dinero? ¿Me invitas a cenar? ¿Me ayudas con esta tarea? ¿Traes el vino? ¿Te quedas un rato más en la oficina? ¿Nos vemos esta noche?

No sé si te parecerán exageradas estas peticiones y de caradura, pero en el contexto de una conversación y con cierta confianza puede que no chirríen tanto en cuanto al favor que piden, pero si sigues sin sentirte cómod@ al aceptarla, es que no debes decir que sí, al menos, razona tu respuesta o si te apetece, arguméntalo. Tampoco es fácil decir que no, lo sé.

Lo mejor en estos casos, es ser lo más sincero posible, sincero y natural, porque no tienes ninguna obligación a hacer nada que no quieras. NUNCA.

Por eso, te doy estas recomendaciones, hasta que domines la técnica del “No puedo, lo siento”/ “lo siento, no me viene bien” y logres seguir con tu vida sin remordimientos.

  • Intenta dar una excusa sincera para apoyar tu decisión final, con la base del motivo real, pero te facilite argumentar el NO.
  • Que no te apetezca, también es un motivo totalmente válido.
  • Si te piden sin pensar en ti, no te atormentes, alguien tendrá que hacerlo.
  • Decir que no es ser selectivo, es elegir lo que quieres en tu vida y lo que no y no hay nada más sano que eso.
  • Es cuestión de práctica, así que inténtalo en cuanto sientas esa sensación de que eso que te piden no es para ti.
  • Ensaya la asertividad, es beneficiosa en muchos terrenos de la vida. Usar las palabras adecuadas en cada ocasión lo hace todo más sencillo.
  • Y por último, ¿Qué es lo peor que puede pasar? (En este punto Miriam y yo coincidimos 100%).

Y si en la vida personal cuesta dar un paso al frente y decir lo que pensamos y sentimos, qué me dices cuando se trata de favores o compromisos de clientes o posibles clientes.

¡Madre mía! Aquí puede ser incluso más complicado, porque no solo están en juego tus deseos como persona, sino que tienes que medir mucho tus decisiones profesionales y empresariales, porque la base de todo negocio son los clientes.

Para esto, es importante que sepas, o recuerdes, algunas cosas:

  • Tu tiempo y tu trabajo siguen siendo valiosos y suelen tener un precio, y el precio lo pones tú.
  • Si un cliente te pide sin ningún tipo de corte, es que no te valora lo suficiente.
  • Si te apetece hacer algo gratis, es solo decisión tuya. A veces, no hay ni que pedirlo.
  • A veces un NO a tiempo, nos eleva a la posición que merecemos. Y nos ahorra muchos quebraderos de cabeza.

A mí siempre me ha costado muchísimo decir que no, NO quiero defraudar a nadie, y pienso que si me piden algo es porque realmente les hace falta.

Es por eso, que también hay que pensar lo siguiente: No se trata de ir por la vida de egoísta y haciendo solo lo que nos apetece siempre. Somos seres sociales y necesitamos unos de otros, por eso, hay que aprender a decir que no y saber también cuando hay que decirlo y cuando no.

Hay personas que no suelen pedir favores, hay personas a las que quieres mucho y que son muy cercanas, que a veces piden algún favor grande porque no les queda más remedio y te lo piden a ti porque realmente confían en tu persona.

Es importante que aprendas que hay favores que deben hacerse, y que incluso te hacen sentir bien al ayudar de verdad a los demás, solo esto hace ya que merezca la pena el “esfuerzo”.

También hay personas que abusan de nosotros aunque sea el primer favor que nos piden, y que sus intenciones no son buenas.

Por eso, dejemos algunas conclusiones:

  1. Tu tiempo y tu bienestar lo controlas tú. Y tus decisiones son solo tuyas.
  2. Si sientes que alguien está abusando de ti, tu disposición o confianza, un NO a tiempo te ahorrará sentirte mal muchas veces.
  3. Nadie puede enfadarse porque le digas que no.
  4. Si alguien requiere de ti de verdad, no hay remilgos que valgan, estamos en este mundo para ayudarnos unos a otros.
  5. La práctica hace el hábito y poco a poco, será más sencillo decir que no a aquello que no te encaja.
  6. Que no te preocupe tanto el defraudar a los demás, interésate por no defraudarte a ti mism@, diciendo sí cuando creas que es necesario, diciendo no cuando de verdad lo sientas.

Por cierto, mi compi Miriam de @thekiwibrand ha dejado un post brillante sobre este tema y una técnica infalible (algo con un poco de pan y chorizo) que te va a ser muy útil para rematar todo lo comentado aquí. (La idea de este tema ha sido suya, y el contar conmigo para dar mi punto de vista también, es un solete, a ella no puedo (ni quiero) decirle que no).

Venga, ¿te ha gustado el post? ¿me haces el favor de compartirlo y mencionarme?

Antes de contestarme, pon en práctica lo aprendido 😊 Nada ni nadie te obliga, yo tampoco, ¡hazlo solo si te apetece!

Gracias por leerme.

Recuerda que tienes otras muchas reflexiones en otros post del blog y contenido en mi perfil de Instagram, @savia_amiga.

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